Alrededor del siglo XIX y XX, ser mujer se tornaba algo difícil dentro del ámbito político y jurídico, por nombrar algunas de las problemáticas de la época: las mujeres no podían acceder a transacciones financieras con nombre propio, debían tener tutor. No tenían autorización a entregar hijos o hijas en adopción, quien lo hacía era el hombre. No podían quejarse de los malos tratos dentro del matrimonio. No tenían derecho a voto, divorcio y mucho menos aborto.
Es entonces cuando aparecen las mujeres sufragistas que descubren en la participación de los movimientos un efecto emancipatorio sobre ellas, que las organiza y que en un intento por reivindicar sus derechos se crea una lucha incansable por las víctimas de la pobreza, las condiciones insalubres, de explotación y marginación que vivían las mujeres, y que vivimos hasta el día de hoy.
Primeros pasos de la lucha feminista y el porqué de éste día.
La asociación NUWSS (“National Union of Women's Suffrage Society”) que presidía Millicent Fawcett, una fiel defensora de los derechos de las mujeres, sufragista y feminista, y que además logra en 1919 que mujeres mayores de treinta años pudieran votar en Reino Unido, organiza en febrero de 1907 lo que se conoce como la "Mud March" ("Marcha del barro") y que pasa a la historia como una de las marchas más simbólicas llevadas a cabo por el movimiento sugrafista inglés, con más de 3.000 mujeres marchando desde Hyde Park a Exeter Hall para abogar por el sufragio femenino.
El aporte de las sufragistas
Se reconoce en el momento que demuestran una acción política clara y hacen notar su desobediencia civil, en un marco estructurado de poder que estaba establecido, limitado y organizado por el poder patriarcal fascista. Claramente había matices, mujeres que recurrían a vías institucionales para lograr cambios, mientras otras preferían recurrir a ser escuchadas y así tensar cualquier espacio. Pero era un movimiento feminista con una dirección clara, organizaciones creadas en el seno del movimiento que no permitían desunir a éste, si no impulsarlo con más fuerza, algo que claramente nos falta replicar. Hoy nos preocupamos más de ser consecuentes, de encontrar el espacio apropiado, cuando en realidad el espacio está y debemos repletarlo de mujeres que han callado o que hemos sido calladas, en vez de pelearnos por quién lidera el movimiento o cual es la problemática más importante.
Preocupémonos de aquellas mujeres que dentro de los movimientos migratorios dan lugar a una larga cadena de mano de obra barata y precaria, mientras otras hacen su carrera y son profesionales. Preocupémonos de las mujeres que seguimos siendo víctimas de la división y estratificación social, porque se sigue reproduciendo el conflicto entre mujeres de la clase acomodada y mujeres pobres. Y preocupémonos de dar solución a esto, porque mientras las sufragistas en su época se lanzaban con un amplio programa reivindicativo de reformas sociales y políticas hacia las mujeres, nosotras aún estamos en la pelea chica de quién es más feminista que otra.
Copemos los espacios, participemos de organizaciones con ideales, concienticemos a las compañeras, hablemos con nuestra vecina, amiga y con familiares, creemos redes de comunicación y símbolos de expresión feminista, seamos mujeres empoderadas.
Y para finalizar este escrito por la conmemoración del día internacional de la mujer trabajadora, lo quiero hacer con un fragmento de un discurso de Clara Zetkin, en la conferencia internacional del año 1912:
“Ellas saben que es necesario luchar y morir en la lucha por la libertad. La lucha contra la guerra, y la lucha por la libertad, no pueden librarse sin las mujeres”.
Yo marcho el 8 de marzo, por ellas, por mí y por todas.
Preocupémonos de aquellas mujeres que dentro de los movimientos migratorios dan lugar a una larga cadena de mano de obra barata y precaria, mientras otras hacen su carrera y son profesionales. Preocupémonos de las mujeres que seguimos siendo víctimas de la división y estratificación social, porque se sigue reproduciendo el conflicto entre mujeres de la clase acomodada y mujeres pobres. Y preocupémonos de dar solución a esto, porque mientras las sufragistas en su época se lanzaban con un amplio programa reivindicativo de reformas sociales y políticas hacia las mujeres, nosotras aún estamos en la pelea chica de quién es más feminista que otra.
Copemos los espacios, participemos de organizaciones con ideales, concienticemos a las compañeras, hablemos con nuestra vecina, amiga y con familiares, creemos redes de comunicación y símbolos de expresión feminista, seamos mujeres empoderadas.
Y para finalizar este escrito por la conmemoración del día internacional de la mujer trabajadora, lo quiero hacer con un fragmento de un discurso de Clara Zetkin, en la conferencia internacional del año 1912:
“Ellas saben que es necesario luchar y morir en la lucha por la libertad. La lucha contra la guerra, y la lucha por la libertad, no pueden librarse sin las mujeres”.
Yo marcho el 8 de marzo, por ellas, por mí y por todas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario